rio-2016

Faltan 11 días para que den comienzo los Juegos Olímpicos de Río. Los espacios de deporte de los telediarios se llenan de noticias relacionadas con todos aquellos deportistas que no quieren perderse este gran acontecimiento. Y es que, para un deportista, los juegos olímpicos suponen un objetivo perseguido desde (al menos) hace cuatro años.

 

Este objetivo puede conllevar en muchas ocasiones, períodos de sobreentrenamiento físico y/o de competición intensiva (para conseguir las ansiadas marcas mínimas clasificatorias). Por ello, suelen aparecer lesiones que marcarán la participación o no en esta cita deportiva. Y, dentro de estas lesiones, aparecen las llamadas “lesiones de la mente”. La presión mediática por conseguir pódium y  presencia en estos juegos, hace que muchos deportistas vean la necesidad de entrenar previamente el aspecto más psicológico del deporte.

Y de esto se encarga la psicología deportiva, de prepararlos mentalmente a la exigencia y esfuerzo que conlleva un evento tan importante. La carrera para llegar a estos juegos requiere de mucho sacrificio y esfuerzo. Además, la meta, por así decirlo, se alcanza a largo plazo. Como ya hemos hablado en otra ocasión, la consecución de objetivos a largo plazo puede hacer que la motivación para conseguirlos decaiga y, en consecuencia, el trabajo que se realice sea ineficiente.

Dos ejemplos de este trabajo los encontramos en Ruth Beitia y Rafa Cabrera.

Campeonato España Atletismo en pista cubierta (Fuente: rtve.es)

Ruth Beitia en Campeonato España Atletismo en pista cubierta (Fuente: rtve.es)

Ruth, saltadora de altura con un gran palmarés y con más de diez años de entrenamiento mental deportivo, explicaba hace unos días que el “trabajo del psicólogo deportivo debe formar un buen tándem con el entrenador”.

Rafa Cabrera (Fuente: deportes.elpais.com)

Rafa Cabrera (Fuente: deportes.elpais.com)

Rafa, golfista que ha escalado casi cien puestos en el ránking, explica cómo “ha crecido personalmente gracias al trabajo con los psicólogos”.

Por lo tanto, es importante haber trabajado previamente la parte psicológica, potenciando así todos aquellos aspectos físicos de forma indirecta. Es decir, consiguiendo que la mente sea un aliado y no un enemigo del deportista. Para ello, el trabajo de visualización de competiciones, de solución de problemas en las mismas, de control de la activación fisiológica (según las necesidades de la prueba deportiva). Por ejemplo, el trabajo de gesto técnico que se haya trabajado durante una temporada puede no verse reflejado en el momento de la competición a causa de una sobreactivación por la ansiedad o “nervios” que se experimentan en esta competición, aumentando así el riesgo de sufrir una lesión.

Además, todo el trabajo psicológico que realice el deportista, le podrá servir como crecimiento personal a aplicar en cualquier reto personal que tenga a lo largo de su vida. Ya que, de lo que se trata es de asumir retos y superarlos de forma adaptativa.