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Relación de ida y vuelta
En pareja, Creada el 16 de feb de 2016

Me casé hace 20 años y hace 4 me separé. Hasta ahí todo iba normal, es decir, hasta que empezó a ir mal, pase 15 años de matrimonio maravillosos. Estuvimos separados apenas un año, pero los recuerdos buenos de 15 años, nos hicieron animarnos a volver a intentarlo. El segundo intento duró 3 años, realmente hace apenas una semana que nos hemos separado, pero ya lo hecho de menos. Es como si no pudiésemos estar juntos pero tampoco separados. Esta vez además nos hemos hecho daño en la separación, echándonos muchas cosas en cara, se ha metido la familia.... Lo quiero, pero no se si es por costumbre o por amor real, quiero vivir otra vez con él, pero esta situación se me escapa de las manos, por que no se si realmente debo intentarlo una tercera vez.

Nuestra respuesta

Cuando comenzamos una relación estable con otra persona, de manera inconsciente, aportamos a la relación nuestras expectativas acerca de lo que significa ser y vivir en pareja, pero raramente preguntamos o percibimos lo que el otro necesita y espera de nosotros.

En base a lo que esperas de la pareja, de alguna manera, cuando empiezas una historia seria, firmas un contrato imaginario en el que aceptas atender las necesidades del otro a favor de que el otro atienda las tuyas, el problema es que firmamos sin leer la letra pequeña, porque asumimos que lo que nosotros queremos es universal. En vuestro caso eso no ha sido un problema, ya que habéis tenido éxito durante 15 años. Lo que os ha complicado la historia, es que a menudo, esas necesidades y expectativas, cambian con los años, sin que nos demos cuenta y si no somos capaces de amoldarnos al cambio, se pueden producir descompensaciones que hagan que a uno o a ambos componentes de la pareja, la relación deje de compensarlos. Eso no quiere decir que ya no os queráis, quiere decir que, que con quererse sólo no basta.

Hablas también de que las personas de vuestro entorno, son conocedoras de la situación, por que, cito tus palabras “Se ha metido la familia”. Los amigos y las familias de origen, se meten en la relación,  porque en el momento en el que los hacemos partícipes de nuestros problemas, les damos un permiso inconsciente, para opinar. Si sientes que sus opiniones influyen negativamente, o te hacen daño, porque te aumentan las dudas, deberías de decírselo, ya que sus palabras te hacen daño.

Recopilando todo esto, creo los únicos que pueden decidir si lo intenta una vez más sois vosotros, pero sin perder de vista que por algún motivo habéis puesto punto y final a la relación dos veces, porque algo no funcionaba. Si ese algo sigue ahí cuando lo volváis a intentar corremos el riesgo de que el resultado sea el mismo. Si veis que vosotros solos no encontráis la manera, quizás lo más adecuado sería ir a ver a un terapeuta de pareja, que os ayude a comunicaros y a encontrar una solución.