Psicología Infantil - juvenil

ASISTENCIA PSICOLÓGICA EN LA EDAD INFANTIL

Orientación de trabajo

Hay momentos en los que el comportamiento de los niños o adolescentes es una fuente de elevada preocupación en las familias o en la escuela: falta de límites, presencia de miedos y angustias, problemas de conducta, quejas del colegio por incumplimiento de normas, etc. En el equipo de Psicología Zaragoza, y siempre bajo un marco de intervención adaptado a las necesidades que presenta el niñ@, tras una exhaustiva valoración y descripción del problema intentará, a través de la intervención más eficiente (individual, familiar y/o escolar), mejorar los niveles de adaptación del niño o del adolescente en cada área vital (emocional, social, familiar, académica, etc.). Todo ello bajo una estrecha colaboración con la familia y el entorno escolar.
 

Metodología General

Valoración del Problema
 
Es muy importante hacer una correcta valoración de la demanda. Para nosotros la familia y el colegio son la fuente de información más cercana e importante para la valoración del problema.
  
 
Principal Objetivo: Conseguir una exhaustiva descripción del problema
 
     • Información presente: Qué ocurre, desde cuándo ocurre, en qué medida el problema interfiere en la vida del niño (en el desarrollo, en la socialización,  en el rendimiento académico... ), de qué manera afecta el problema al entorno del niño (familia, colegio), cómo se está manejando el problema (padres, profesores,...).
     • Información histórica: acontecimientos vitales, accidentes, cambios en la vida del niño, pérdida familiares, cambios de colegio, enfermedades de los progenitores, clima familiar ...
     • Si el caso lo requiriera, solicitar valoraciones a los profesionales pertinentes (orientadores escolares, pediatras, neurólogos, logopedas,…) mediante entrevistas, cuestionarios, pruebas estandarizadas y Test psicométricos.
 
Intervención
 
 Tras la valoración se planteará una intervención adaptada a las demandas presentadas. 
Se establecen unos objetivos y metas, y se explica cómo se va a tratar de conseguirlos. En función a esto se marcará la periodicidad de las sesiones. 
 
Progresión de la intervención
 
   La duración de la intervención es específica para cada caso. No obstante ha de haber una comunicación periódica y frecuente respecto a la progresión del mismo. Buscando la cooperación e implicación del sistema familiar.
   En estos encuentros se informará a los padres de los avances, de los obstáculos a superar, de los objetivos que se están trabajando con el menor en las sesiones, de las técnicas empleadas, etc ...

Dudas y preguntas frecuentes

En la primera comunicación telefónica con el profesional se puede solicitar ayuda para resolver esta cuestión
No mentirle y darle toda la información adaptada a su edad y al conocimiento que tenga el niño del problema.
Explicarle qué es un psicólogo, ... , un profesional (un especialista, un entrenador, un técnico)que le va a ayudar a resolver sus dificultades.
 
• En ocasiones la intervención puede implicar sólo a los adultos ( familia y colegio) ya que cambiando ciertas actitudes, pautas de relación y comunicación y/o modificando el ambiente, la problemática presentada se resuelve.
• En otras ocasiones es el menor el que tiene que trabajar con el psicólogo para poder adquirir las herramientas y habilidades necesarias para resolver sus dificultades
Una característica propia de esta edad es la necesidad de declararse personas independientes defendiendo sus criterios frente a los del mundo adulto y especialmente el de los padres.
 
Esto hace que a la hora de proponerles una ayuda externa a sus problemas no sea sencillo, si no han sido ellos los que la han pedido previamente.
 
La dificultad surge cuando nosotros vemos un problema que ellos no comparten y por lo tanto se nieguen a acudir a un especialista, y nos inviten a nosotros a ser los que acudamos.
 
¿Cómo conseguir que acudan a consulta?
 
   1.- Elegir el momento adecuado
 
   2.- Exponer con sinceridad el nivel de preocupación que tenemos sin responsabilizarlo a él. No dramatizar.
 
   3.- Informar de nuestra intención de buscar ayuda
 
   4.- Transmitirle nuestro deseo de que ellos participen en esta solución.
 
   5.- Habrá que respetar la decisión que tomen. No habrá posibilidad de trabajo si el adolescente no comparte la percepción de problema y no tiene motivación para iniciar un tratamiento.
 
   6.-Nunca hay que engañar, mentir, compararlos con otros, etc.
 
   7.- Sería posible trabajar sin la presencia del adolescente en consulta siempre y cuando el profesional considere que conseguir cambios por parte de los padres (actitudes, manejo de conflictos, pautas de comunicación,…) pudieran ser factores que puedan ayudar a suscitar la colaboración del adolescente.
 

 

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