Desde 2019, el trastorno por adicción a los videojuegos está oficialmente reconocido por la OMS e incluido en la Clasificación Internacional de Enfermedades. Se caracteriza, entre otras cosas, por una pérdida de control, ya que el uso de videojuegos se convierte en una prioridad frente a otros intereses y actividades cotidianas.
En este artículo, te ayudaremos a entender en qué consiste la adicción a los videojuegos, cómo podemos detectarlo, por qué se desarrolla esta adicción y qué tratamientos resultan más efectivos para recuperar un uso moderado y controlado de los videojuegos.
¿Qué es la adicción a los videojuegos?
¿Qué entendemos por adicción a los videojuegos? La práctica recurrente o persistente de videojuegos o en línea (en Internet).
El trastorno por videojuegos se manifiesta por:
- Pérdida de control: Incapacidad para limitar la frecuencia, la duración o para simplemente dejar el juego.
- Prioridad creciente: El juego adquiere una importancia dominante en la vida, desplazando otros ámbitos como las actividades cotidianas, las responsabilidades y las relaciones.
- No ser consciente de las consecuencias: La persona sigue jugando o incluso aumenta su práctica, a pesar de las consecuencias negativas claras que esto conlleva (problemas familiares, escolares, laborales, etc.).
Para que se diagnostique este trastorno, estos patrones de comportamiento deben estar presentes y afectar significativamente la vida diaria durante al menos 12 meses, aunque este plazo puede acortarse si los síntomas son especialmente graves.
¿Cómo detectar un problema con los videojuegos en los jóvenes?
En los más jóvenes, distinguir entre una afición intensa y un trastorno patológico puede ser complejo, pues la dependencia varía mucho. La clave está en determinar en qué medida esta práctica está afectando a su vida real.
En niños y adolescentes, un cambio de comportamiento puede ser una señal de alerta de una adicción a lo digital. Debemos prestar especial atención si observamos:
- Cansancio y somnolencia durante el día.
- Cambios de humor e irritabilidad.
- Aislamiento social.
- Agresividad.
- Bajo rendimiento escolar.
Además, el uso excesivo de pantallas puede mantener a los jóvenes en un universo virtual, dificultando el aprendizaje de habilidades esenciales de la vida real, como la capacidad para afrontar dificultades cotidianas o establecer relaciones profundas con otras personas..
¿Por qué nos volvemos adictos a los videojuegos?
Las adicciones conductuales (como las relacionadas con los videojuegos, las redes sociales o las compras) se definen como una dependencia de una actividad con consecuencias negativas. La vulnerabilidad no solo depende del juego, sino de la persona y su entorno. Algunos factores de riesgo individuales incluyen:
- Ser joven o haber iniciado la actividad a una edad temprana.
- Rasgos de personalidad como la ansiedad, la introversión o la búsqueda de sensaciones fuertes.
- Un estado de ánimo depresivo o dificultades emocionales no gestionadas.
- Factores neurobiológicos.
Además, el contexto familiar, social y cultural juega un papel crucial. Un entorno familiar inestable o con dificultades materiales puede influir negativamente en el aprendizaje de la autorregulación del uso de las pantallas.
¿Cómo se desarrolla un comportamiento adictivo?
La adicción, ya sea a una sustancia o a un comportamiento, no es un fallo moral, sino el resultado de un proceso que afecta a nuestro cerebro en tres etapas clave:
La búsqueda del placer
Inicialmente, el juego activa el circuito cerebral de recompensa (liberación de dopamina). Con la repetición, el organismo se condiciona y el placer sólo se puede obtener a través de ese comportamiento. Es aquí cuando puede aparecer la tolerancia.
El establecimiento de un estado emocional negativo
Con el tiempo, el circuito de recompensa se vuelve menos sensible. Las fuentes normales de placer pierden atractivo, aumentando el estrés y las emociones negativas. El juego deja de ser por placer y pasa a ser un escape para calmar ese estado emocional negativo.
Pérdida de control o ansiedad
La alteración de los circuitos de recompensa y emoción afecta la capacidad de tomar decisiones y resistirse al deseo irrefrenable. Esto explica las recaídas.
A diferencia de las adicciones a sustancias, en las adicciones conductuales como la adicción a los videojuegos, el objetivo no es siempre la eliminación total de la actividad. El reto es ayudar a la persona a recuperar un uso moderado y controlado.
¿Cómo tratar la adicción a los videojuegos?
Si tú, tu hijo o alguien cercano muestra signos de uso excesivo de los videojuegos, te animamos a buscar una valoración profesional. El tratamiento siempre se adapta a las necesidades específicas de la persona y a sus dificultades más preocupantes.
En Psicología Zaragoza, contamos con diferentes enfoques que han demostrado ser eficaces:
- Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Es el método más utilizado actualmente y resulta especialmente eficaz para mejorar la gestión del tiempo y los trastornos de atención asociados al uso patológico de videojuegos.
- Terapia familiar y habilidades sociales: Si las principales dificultades son de carácter relacional (conflictos familiares, aislamiento social), podemos recomendar una terapia familiar (para movilizar el apoyo de todos los miembros) o formación en habilidades sociales.
- Desarrollo de intereses alternativos: Acompañamos a la persona en el descubrimiento y el desarrollo de intereses y actividades fuera del ámbito digital, a menudo mediante psicoterapia de grupo combinada con actividades al aire libre.
- Tratamiento farmacológico: En algunos casos, se puede considerar medicación para tratar posibles trastornos psiquiátricos asociados (como depresión o ansiedad).
Algunos videojuegos están diseñados para ser adictivos. Su desarrollo está basado en técnicas de neurociencia para integrar mecanismos directamente inspirados en los juegos de azar y de apuestas. El objetivo de estas prácticas es manipular los mecanismos de decisión del jugador, incitarlo a permanecer conectado el mayor tiempo posible y empujarlo a gastar dinero en algunos casos (juegos “pay to win”). Por eso, es fundamental solicitar ayuda profesional si lo necesitamos.
¿Se puede prevenir la adicción a los videojuegos?
La prevención es clave. Se han definido pautas para el uso progresivo y razonado de pantallas según la edad:
- Entre 3 y 6 años: es recomendable no poner pantallas en su habitación. Establecer normas claras de momentos y duración, y priorizar los usos compartidos en familia
- Entre 6 y 9 años: los padres fijan el tiempo total permitido, pero el niño puede elegir cómo distribuirlo.
- A partir de los 9 años: iniciar al niño en el uso de Internet, explicándole los riesgos. Se debe seguir manteniendo una duración diaria limitada.
- A partir de los 12 años: el niño puede navegar solo si comprende los riesgos. Es crucial seguir estableciendo un marco para evitar conexiones fuera de horas prudenciales y sin límites en la habitación.
La sobreexposición a las pantallas aumenta el riesgo de obesidad y trastornos del sueño, entre otras consecuencias. Por ello, si tú o alguien cercano muestra signos de uso excesivo de los videojuegos, es vital buscar apoyo profesional para un acompañamiento adecuado.
En Psicología Zaragoza, estamos listos para ofrecerte esa primera orientación. Puedes consultarnos a través de nuestra consulta online o reservar una cita en nuestras instalaciones de Zaragoza para recibir el apoyo que necesitas.

